La fantasía de un marido




Hola a todos. Me llamo Juan Carlos y llevo una década casado con Beatriz, una mujer que siempre fue mi faro de serenidad y tradición. Pero, a diferencia de ella, a mí me gusta navegar en las aguas profundas del deseo compartido. Durante años, le susurré al oído mi fantasía de verla brillar en una escena de a tres, como si nuestro amor necesitara un nuevo personaje para completarse. Al principio, ella era una montaña inamovible, pero con el tiempo, su "no" se volvió una brisa suave que empezaba a cambiar de dirección.

Todo estalló en diciembre de 2020. Estábamos con amigos tomando unas cervezas cuando llegó Jorge, un amigo de confianza que andaba pasando por unos dramas amorosos. Entre charla y charla, Beatriz soltó una frase que me dejó petrificado: "Jorge, deberías aprender de mi marido; él me cede como si fuera una pintura prestada para una exposición".

Jorge no lo podía creer. "¿Juan Carlos? Pero si debe ser un león defendiendo su territorio", respondió entre risas. Beatriz me miró con un brillo nuevo en los ojos y me buscó como cómplice: "¡Es verdad! ¿O no, amor?". Esa noche, después de que todos se fueron, nuestra intimidad tuvo un fuego renovado. Su comentario se me quedó grabado como una melodía incesante.

La semana siguiente, Jorge volvió para brindar por el Año Nuevo. Yo le pedí a Beatriz que se pusiera un short que resaltaba su figura, ese lienzo que ella suele ocultar. Aunque protestó un poco, terminó aceptando. Mientras las latas de cerveza se vaciaban, Jorge retomó el hilo: "Bety, ¿cómo era eso de que Juan Carlos es un mecenas y te presta?".

La tensión en el aire se podía cortar con un cuchillo. Yo tomé la palabra: "Es así, Jorge. Para mí, ella es libre, siempre que no haya engaños. Son gustos que uno tiene". Jorge, desafiante y con una mezcla de asombro, lanzó la propuesta: "¿Hagamos una prueba? Quiero ver si es verdad que no te queman los celos. Beatriz, con ese short, sos una visión digna de admirar".

La casa de mis viejos estaba vacía. Jorge sugirió subir a la terraza para esa "prueba" de lealtad y deseo. Mi corazón latía como un tambor. Beatriz, con una timidez que me volvía loco, soltó el "dale" que cambió nuestra historia para siempre.

Me quedé abajo, cuidando la entrada como un guardián de su secreto, pero alcancé a ver a través del reflejo de una ventana cómo se entregaban a una danza de sombras y suspiros bajo las estrellas. Fue una sinfonía silenciosa que solo yo podía atestiguar desde la distancia. La noche terminó con risas y una sensación de victoria absoluta, con la promesa de que esta obra de teatro recién estaba empezando su primera función.

¿Querés saber qué pasó cuando bajaron de la terraza y cómo cambió nuestra relación con Jorge después de esa "prueba"?

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Comentarios

  1. Buenisimo me encantaría estar en su lugar.

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  2. Relato muy excitante y valiente me encantaría conocer a una pareja y. Igerme alabrdooss me dejó con la verga mokada

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  3. Es lo más exitante que puede pasar.... lo hice 3 veces con 3 hombres diferentes cada vez y fue todo un paraíso de placer... no se puede describir tanta explicación...saludos

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  4. Hola me gustaría conocerlo a ustedes

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  5. Solo los que ya tuvimos una experiencia así sabemos lo riko que se siente durante más de 10 años mi esposa y yo vivimos algo similar con un vecino

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