Nos reencontramos gracias a facebook
Mi nombre es Inés.

Tengo 57 años y hoy les quiero contar una historia que empezó hace décadas, pero que estalló hace siete años gracias a un mensaje de Facebook. Raúl, un amor platónico de mi viaje de egresados, me encontró. Recordaba hasta mi vieja dirección. Lo que empezó como una amistad digital, aceptada ingenuamente por mi marido —a quien llamaremos "el confiado"—, terminó convirtiéndose en una marea que arrasó con todo lo que yo creía de mi vida.
Aprovechando un viaje de trabajo de mi esposo, coordiné con Raúl un encuentro en el Hotel de la Flor, en Escobar. Con la complicidad de mis amigas, manejé hasta allí sintiendo una adrenalina que no conocía. Me preparé con mi perfume favorito, Carolina Herrera, y un camisón de seda blanco que el propio "confiado" me había regalado. Cuando Raúl golpeó la puerta con una botella de champán, supe que no había vuelta atrás.
Fue un encuentro de contrastes. Su presencia era imponente, su energía me desbordaba. Me entregué a descubrir sensaciones que nunca me había permitido con mi marido; exploré sus gustos, probé sabores nuevos y me dejé llevar por una pasión que me hacía sentir más viva que nunca. Cada movimiento suyo me llenaba, expandiendo mi ser de una manera que me hizo cuestionar años de monotonía. Esa noche no dormimos; compartimos el éxtasis una y otra vez, hasta que el amanecer nos encontró agotados y satisfechos.
Al día siguiente, volví a casa sin rastro de culpa. Incluso preparé una comida especial para recibir al "confiado" el domingo. Le entregué una carta hablándole de nuestro "amor recargado", mientras en mi interior todavía sentía el calor de Raúl. Pero cometí un error: dejé mi correo abierto. Él descubrió todo y, para mi sorpresa, se calló por miedo a perderme.
Ese fue el momento del gran cambio. Me di cuenta del poder que tenía sobre él. Mi marido aceptó compartir nuestra vida con tal de no quedarse solo. Lo que comenzó como una traición se transformó en una negociación abierta de deseos y límites. Hoy, vivimos una dinámica distinta, una tríada peculiar donde Raúl es parte de nuestra realidad. He descubierto que el amor puede ser más amplio, más complejo y, a su manera, mucho más satisfactorio cuando uno se atreve a tomar las riendas de su propio deseo.
¿Querés saber cómo fue ese primer encuentro cara a cara entre Raúl y "el confiado" después de que toda la verdad saliera a la luz?
Te invito a sumergirte en los audio-relatos y las confesiones sin censura en nuestra web oficial, donde las historias no tienen filtros:





Muy bueno
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