EL VELORIO, MI COMADRE Y YO



Hola amigos del grupo de Historias y Relatos. Hoy les comparto una experiencia que marcó un antes y un después en mi vida, una historia de deseos contenidos y lealtades puestas a prueba.

Mis compadres, Samuel y Victoria (a quien todos llamamos Vicky), tienen 58 y 39 años. Desde hace casi dos décadas compartimos el lazo del padrinazgo, pero para mí, Vicky siempre tuvo un encanto que trascendía la amistad. Su cabello rubio brillante y su figura madura, pero firme, siempre me resultaron imponentes. Aunque ella siempre se mostró fiel a Samuel, los rumores decían que la salud de mi compadre ya no le permitía brindarle la pasión que una mujer como ella anhelaba.

La oportunidad surgió en el momento más inesperado: el velorio de un amigo común. Samuel estaba fuera del pueblo por negocios y mi esposa guardaba cama por una gripe, así que me tocó acompañar a Vicky. Ella lucía una visión en azabache; su vestido negro ajustado resaltaba cada una de sus curvas. Nos retiramos a un rincón al aire libre para escapar de la multitud.

El aire fresco de la noche nos obligó a acercarnos. La envolví en un abrazo protector y, en ese contacto, la barrera del respeto empezó a desmoronarse. Hablamos de su matrimonio, de la falta de fuego en su habitación y de su necesidad de sentirse deseada. "Tienes razón", admitió ella con un suspiro que delataba su soledad.

Buscando privacidad, nos refugiamos en una pequeña habitación de la casa. Allí, entre las sombras y los susurros del luto que nos rodeaba, mis deseos de años finalmente encontraron eco. Aunque ella hablaba de pecado, sus caricias decían lo contrario. En la penumbra, nos entregamos a una danza prohibida donde cada beso y cada roce eran un desafío al destino. La devoré con los sentidos, explorando su piel con una urgencia que solo la abstinencia explica.

Nuestros cuerpos se fusionaron en un ritmo que hacía crujir la madera de la cama, nuestras voces se ahogaban para no ser descubiertas por los rezos que venían del salón principal. Fue un encuentro carnal, intenso, donde ella se entregó por completo, explorando placeres que Samuel nunca había despertado en ella. Nos vestimos rápido, conscientes de las miradas, pero con el fuego de lo prohibido quemándonos por dentro.

Desde aquel día nos convertimos en amantes secretos, viviendo una vida doble hasta que, hace unos meses, se mudaron sin previo aviso. Vicky me dejó una nota con una sola palabra: "Búscame". Y aunque todavía no he dado con ella, el recuerdo de aquella noche en el velorio sigue siendo mi secreto más preciado.

¿Querés conocer los detalles más intensos de aquel encuentro y qué descubrieron en la intimidad que Samuel nunca exploró? Te espero para leer la confesión completa en nuestra web oficial: https://confesionessecretas.com

Comentarios

  1. Hola buenos días y que buen relato

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  2. Muy buen relato ojalá haya más

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  3. Extraordinario super caliente sencillo pero bien relatado yapo !!!

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  4. Excelente y muy cachondo relato gracias por compartir

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